¿Y si vuelve a temblar?

Autismo, TDAH y cómo manejar el miedo tras el doblete sísmico

Ayude a niños con Autismo o TDAH a manejar la ansiedad tras el doblete sísmico mediante estrategias visuales de anticipación concreta.

¿Y si vuelve a temblar? Es la pregunta que, sin duda, ronda en la cabecita de muchos niños —y de nosotros los adultos también— tras el reciente susto que vivimos. Y es que enfrentarnos a un doblete sísmico no solo sacude las paredes de la casa, sino que nos mueve por completo el piso a nivel emocional.

Para uno como adulto ya es bien difícil procesar la incertidumbre de no saber cuándo se va a mover el suelo otra vez. Pero imaginen por un momento cómo lo vive un niño con TDAH o dentro del espectro autista. Su cerebro, que busca la rutina y la previsibilidad como un refugio seguro, se siente bombardeado por el caos de la naturaleza.

Esa falta de control provocada por el doblete sísmico les genera un pico masivo de cortisol —la famosa hormona del estrés—. Es como si su sistema de alarma interno se hubiera quedado pegado, gritando en bucle: «¡Peligro, peligro!».

Miren, no podemos mentirles y decirles un rotundo: «Ya no va a temblar más». Porque, bueno, la tierra sigue reacomodándose y eso no lo controla nadie. Sin embargo, lo que sí está en nuestras manos es darles un mapa, una ruta clara. Un plan de acción concreto ante las réplicas. Y de eso, justamente, es de lo que quiero hablarles hoy.

Anticipación Concreta: El Superpoder de la Previsibilidad

Cuando ocurre un fenómeno tan confuso como un doblete sísmico, la anticipación es nuestra mejor herramienta terapéutica. Pero ojo, no hablo de darles discursos largos ni promesas vacías que no podamos cumplir. Hablo de darles control predictivo a través de lo visual.

¿Y cómo lo bajamos a la realidad? Pues bien, la estrategia es simple pero poderosa: anticipación concreta. En lugar de dejar su mente flotando en el terror de «y si pasa otra vez…», vamos a mostrarles el «cuando pase, esto es lo que haremos».

  • Historias Sociales Caseras: Yo en la consulta uso muchísimo las historias sociales. Y miren, no tienen que ser obras de arte de diseñador, ¿eh? Dibujos palito en una hoja blanca o incluso pictogramas sencillos bastan. Una secuencia cortita podría ser: “A veces, la Tierra se mueve dos veces seguidas, como en el doblete sísmico. Si la Tierra se mueve, papá y mamá nos toman de la mano y vamos a la zona segura del patio. Ahí esperamos juntos”. Punto. Corto. Visual.

  • El Plan de Acción Secuencial: El cerebro neurodivergente necesita estructura, pasos lógicos. Al tener este plan bien masticado y dibujado en la nevera, cambiamos su respuesta cerebral: pasamos del pánico desorganizado a una serie de pasos conocidos. «Primero hacemos esto, luego esto». Saber qué viene después les devuelve el aire.

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Una pequeña anécdota: Hace un tiempo, tras un temblor fuerte, un pacientito mío con autismo no quería ni acercarse a su cuarto. Estaba paralizado. Con su mamá nos sentamos y armamos una historieta rápida con dibujos de él y su camión de bomberos yendo al pasillo seguro de la casa cuando «las lámparas bailaban». No se le quitó el miedo por arte de magia, tampoco somos magos, pero sí le bajó la ansiedad lo suficiente como para volver a dormir en su cama. Ya sabía qué hacer si las lámparas volvían a bailar.

No frenes el cuerpo, co-regula el miedo

Es completamente normal que, tras el impacto de este doblete sísmico, notes a los chamos con TDAH con la hiperactividad por las nubes, saltando o hablando sin parar. O que los niños con autismo necesiten autoestimularse más de la cuenta, ya sea con aleteos, balanceos o repitiendo frases. ¡Por favor, no los regañen ni los castiguen por eso! Es su propio cuerpo intentando drenar la corriente eléctrica del miedo.

  • La Co-regulación es la Clave: El sistema nervioso de tu hijo se va a sintonizar con el tuyo. Si tú estás gritando o hiperventilando por las réplicas, su cerebro asumirá que el peligro de muerte es inminente. Respira tú primero. Habla con un tono de voz bajito, pausado, casi un susurro protector.

  • Misiones Físicas para el TDAH: A esa hiperactividad por estrés hay que darle una salida útil. En lugar de decirle «quédate quieto», que es imposible ahorita, dale un trabajo físico en la zona segura: «Oye, necesito que seas el guardián oficial de la linterna, sostenla firme» o «ayúdame a contar cuántas botellas de agua metemos en el bolso». Los mantiene enfocados, sintiéndose útiles y en movimiento controlado.

 

En fin, papis, mamis… nos tocó vivir esto, pero no están solos. La receta es mucha empatía, toneladas de paciencia y sobre todo, esa anticipación concreta que les calma el alma. Cuiden mucho sus corazones y los de sus pequeños.

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